11.Que es el pensamiento divergente y que es el pensamiento convergente.
A continuación el texto de creatividad
Breve mirada a la Creatividad desde
la antigüedad hasta hoy
Qué duda cabe que la creatividad ha existido siempre, todos
los pueblos de la antigüedad incluidas las civilizaciones prístinas (primeras
civilizaciones) - hicieron de la creatividad una actividad y ejercicio
permanente de su quehacer civilizador. No obstante, por curioso que parezca, en
la Antigüedad (y hasta hace muy poco en la historia) no se pensaba que el ser
humano pudiera ser creador, ese atributo era dejado a los dioses y los humanos
sólo podíamos conformarnos con la imitación, como en la mímesis griega, tan
notablemente explicada por Aristóteles en su Poética.
En efecto, en el idioma griego antiguo no hay ningún vocablo
equivalente a creatividad, dado que el artista no crea sus obras, sino que sólo
imita la realidad, el énfasis está puesto en descubrir más que en crear. En las
leyes naturales, más que en las visiones personales, esto al menos desde una
perspectiva estética que es el área donde siempre se ha reconocido la importancia
de la creatividad.
No debemos, en todo caso, sacar conclusiones fáciles y decir
que los griegos no usaron la
creatividad. ¡Todo lo contrario! La falta del concepto no implicó aquí que la
actividad creativa no se desarrollara, todo lo contrario, si le creemos a
Demócrito (filosofo presocrático griego)quien afirma que “Los hombres son en
las cosas más importantes discípulos de los animales: de la araña en el tejer y
remendar; de la golondrina, para la construcción de viviendas y en el canto,
del cisne y del ruiseñor, todo ello por vía de la imitación”, nos daremos
cuenta que se establece la importancia de la aguda observación de la
naturaleza. Hoy nadie dudaría en afirmar que quien inventó el telar para
tejer debió haber sido muy creativo.
Es que la creatividad como hoy la entendemos no es crear
desde la nada, sino recrear a partir de las propias experiencias y
conocimientos reelaborando las acciones a partir de múltiples opciones que
la mente va descartando hasta encontrar la solución adecuada a un problema.
Si a ello agregamos una mirada innovadora, estamos en presencia de la
creatividad.
La creatividad, por lo tanto, como objeto de estudio (tan
importante hoy en día), no fue considerada en Grecia. Roma, en cambio, si tuvo
mayores nociones sobre ella: creatio y creare fueron los términos que el idioma
latino uso para hablar de creación y fueron palabras de uso corriente. No son
pocos los relatos que usan el concepto, el que además se aplicó también a
arquitectos y constructores. Sin embargo, fue en el periodo cristiano cuando el
vocablo se usó con mayor propiedad aunque reservado sólo a Dios, como único
creador de todo lo existente.
Recién en 1740 y refiriéndose a la poesía, Voltaire (París,
1694 –1778, escritor, historiador, filósofo y abogado francés , uno de los principales
representantes de la Ilustración, en un período que enfatizó el poder de la
razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad) señala que “el verdadero poeta es creativo”
algo que un par de siglos después Vicente Huidobro (Poeta chileno) convertirá
en dogma de su arte poética al promover el Creacionismo
Finalmente, nos encontramos que fue hacia fines del siglo XX
en que la Creatividad dejó de ser dominio del arte y pasó a ser una facultad
humana posible de utilizar en cualquier disciplina. Allí vinieron entonces los
estudios desde la ciencia, desde la empresa, desde el arte, desde el deporte,
desde la tecnología, desde la educación,
etc., todos abogando por la necesidad de desarrollar el espíritu
creativo.
Apuntes sobre la Creatividad
Lo primero que hay que señalar que la creatividad es una
capacidad que está presente de múltiples maneras en todas las personas y en
todas las sociedades y se manifiesta en la variopinta gama de actividades
humanas.
En efecto, el tema es hoy motivo de estudios desde distintas
perspectivas: educadores, empresarios, científicos, artistas, deportistas,
psicólogos, sociólogos, políticos, etc., han hecho sus aportes para ir
descubriendo la mejor manera de desarrollar esta capacidad que todos tenemos pues
es “una forma de pensar, de sentir y de relacionarse con los demás. En una
palabra, es una manera de estar en el mundo.” (1) Así lo señala acertadamente
el profesor López en su libro.
Actualmente, los talleres de entrenamiento creativo, los
libros y estudios sobre creatividad, las charlas, foros y simposios sobre el
tema, los planes educacionales que buscan fomentarla, etc., hacen que no
podamos eludir este tema si queremos verdaderamente dotar a nuestros
estudiantes de las oportunidades para desarrollarla.
Una definición, más o menos general de la creatividad,
dice que es la capacidad de relacionar elementos conocidos para lograr
resultados originales y relevantes en algún tipo de problema o disfunción
social o personal. Según el profesor López, algunos acuerdos básicos sobre el
tema son los siguientes:
1. Todos los seres humanos somos creativos en algún grado.
2. La creatividad no es una capacidad fija, puesto que puede
desarrollarse.
3. El proceso creativo puede ser descrito y explicado
científicamente.
4. La creatividad se manifiesta ligada a un campo
disciplinario específico.
5. En su sentido esencial toda creatividad tiene elementos
equivalentes.
Creatividad o la
forma de convertir los problemas en desafíos y oportunidades
Para continuar con esta serie sobre la creatividad abordaré
hoy el tema de cómo enfrentar los problemas que a diario se presentan o, mejor
dicho, cuál es la mirada que la persona creativa tiene respecto de esos
problemas.
Partamos de la premisa que la creatividad casi nunca se pone
en marcha a partir de estados armoniosos, generalmente son los problemas, las
fallas en algún sistema los detonantes del proceso creativo. Pero es necesario
tener consciencia que se requiere una especial sensibilidad a los problemas,
pues ante una misma situación una persona no observará ningún problema y otra
persona puede llegar a observar muchos, todo depende de cómo procese la
información que está percibiendo y cuál sea su motivación respecto de ella
(también influye su nivel de conocimiento sobre el tema, sus aspiraciones,
etc.) Debemos reconocer entonces que los problemas nunca son objetivos, la
forma de enfrentarlos es siempre subjetiva y ese es el factor clave que explica
por qué algunas personas se dan la tarea de buscar nuevas soluciones pues la
mirada al asunto que los conflictúa y las respuestas usuales que para dicho
problema se han dado antes, les resulta
insatisfactoria. Su mirada crítica y su afán de superación detonan el proceso
creativo. Son la insatisfacción, el cuestionamiento, la tensión y el empuje los
ingredientes más relevantes para generar respuestas creativas.
Actualmente, la humanidad enfrenta problemas gravísimos.
Muchas personas siguen viviendo y trabajando como si ellos no existieran. Más
allá de sus problemas personales de orden económico, afectivo, laboral, etc.,
los grandes desafíos de la humanidad no parecen existir o no afectan o “están
muy lejos”, como si la falta de agua, la polución, la desertificación, el
cambio climático no fueran relevantes. Una persona creativa que tenga
influencia y poder en estos temas sabe que la solución no es multiplicar o
acelerar lo que ya tenemos, sino que hay que generar nuevas posibilidades y
respuestas. Ésa es tal vez la mayor
diferencia. Mientras una persona que no usa demasiado su creatividad corre a
reclamarle a la autoridad que solucione su problema, el ser creativo y
emprendedor, corre a entregar una solución.
Por cierto que, muchas veces, no sólo está la motivación, el
deseo, de entregar una solución, a veces el incentivo es, enfrentarse a un
enigma, descubrir nuevos asuntos controversiales, mejorar lo que ya parecía
perfecto. Se trata de ver el mundo en forma compleja para aportar soluciones
que lo armonicen. Las personas que viven en un mundo armónico, estable,
regular, equilibrado, previsible, definido y tradicional, no se sentirán
incómodas y no tendrán el acicate que desencadene la creatividad. Por el
contrario, para quienes el mundo es complejo, inestable, asimétrico,
desequilibrado, inarmonioso, desordenado y caótico, ven la realidad de tal
manera que comprenden que aún queda mucho por hacer y gustosos se dan la tarea
de hacerlo.
El componente motivacional es fundamental para los procesos
creativos, los seres humanos encontramos respuestas creativas cuando tenemos un
fuerte compromiso e interés interno en el asunto. La creatividad alcanza grados
importantes cuando una persona se dedica por placer a un asunto más que por
obligación.
No quiere decir lo anterior que las personas creativas sean
deprimidas y vean todo malo. ¡Nada más lejos de la creatividad!, quiere decir
que en cada problema o anomalía que encuentran en la vida ven una oportunidad
para convertir esa dificultad en desafío y en resultado exitoso después de su
intervención. Son gente optimista que no se conforma con las respuestas
habituales y que quiere dejar huella, no de su nombre, sino con sus obras.
La Creatividad es un recurso natural
renovable
“La imaginación es más importante que el conocimiento” decía
Albert Einstein, y de seguro este notable genio del siglo XX lo sabía por su
propia experiencia. He querido recordar a este gran físico, porque suele
pensarse que la creatividad tiene más que ver con el mundo artístico que con
otras áreas de interés humano y, piensan algunos, que es una suerte de talento
innato que puede poseerse o no por oscuros designios divinos o complejas
combinaciones genéticas, en ambos casos, recibimos dicho “don” de la manera más
pasiva imaginable. Estas ideas son, en mi opinión, dos claros ejemplos de los
lugares comunes absurdos que se repiten y creen respecto de este tema, tal vez,
para justificar la propia falta de creatividad. Si es cierto lo que he leído
sobre este asunto, la creatividad es una habilidad y por lo tanto puede
ejercitarse, pero ¡atención! hablar de la creatividad no significa ejercerla y
muchas veces creemos ser creativos solo porque en algún momento usamos esta
palabrita mágica y, claro está, no es así.
Volviendo a la idea de ejercitar la creatividad es razonable
pensar que muchas personas crean que ser creativo es hacer cosas nuevas que a
nadie se le ocurrieron antes y, por ello, creen que la “mirada creativa” es
aquella que “ve” lo que falta, lo que no existe y que “lo visualiza” y lo hace
presente en el mundo.
Tal vez es así, pero creo que esa idea es demasiado
simplista y disiento absolutamente de ella, porque creatividad no es
“visualizar lo que falta” sino muy por el contrario ver lo mismo que los demás
ven, pero mirar esa realidad desde distintos enfoques y puntos de vista, allí
germina la creatividad, cuando rompemos la mirada rutinaria y nos conectamos
con las inmensas posibilidades de cada esencia.
¿Suena esotérico? Me gusta el término (y varios llegarán
hasta aquí con su lectura), pero no lo es. La Creatividad no es magia (aunque
sus resultados lo parecen). Es ejercicio, ejercicio y ejercicio, con gran
optimismo y apertura, pero ejercicio.
Parafraseando a Picasso: “La Creatividad existe, pero tiene
que encontrarte trabajando”.
En un artículo de la Revista Ventanal de junio de 2006,
firmado por Magdalena Piñera, aparece una comparación entre rutina y
creatividad, interesante e imperdible: “La rutina, aquella que se repite sin la
más mínima diferencia, aunque las circunstancias ameriten lo contrario, puede
ocurrir sin usted. En cambio, la creatividad no permite su ausencia. Y en ese
sentido, la creatividad le da un poder protagónico al que la ejerce y por lo
mismo, aumenta su autoestima y…ello le convierte en un sujeto proactivo y
creador. Es un círculo esta vez no vicioso, sino virtuoso”.
A propósito, si todos podemos ser creativos, ¿cuál es la
diferencia entre creatividad e innovación? Vuelvo a recurrir a Magdalena
Piñera: “Si la creatividad es idear cosas nuevas, la innovación consiste
precísamente en llevarlas a cabo”
Finalmente, copio del texto ya mencionado de la Revista
Ventanal, las siguientes sugerencias:
¿Cómo ser creativo?
- Ampliando los horizontes.
- Aprendiendo a escuchar y a mirar.
- Eliminando de raíz la cultura del “No va a resultar”,
- Creyéndose el cuento: se puede.
- Alimentando la curiosidad.
- Dando siempre un espacio a la capacidad de soñar.
- Innovando sin temor ni nostalgia.
- Dando espacio a la reflexión, aún en medio de la vorágine
de la acción.
- Con mecanismos de incentivo.
- Promoviendo la libertad, el debate, el derecho a pensar
diferente.
- Enfrentando problemas concretos y buscándoles solución.
Pensamientos divergente y convergente
como bases de la Creatividad
Ya hemos hablado bastante de Creatividad y de cómo esta
desarrolla procesos de pensamiento que van generando la innovación creativa. Detengámonos
ahora, brevemente en dos tipos de pensamiento, dos formas distintas de abordar
una actividad intelectual que, lejos de ser contrapuestas en la práctica (sí lo
son en su definición teórica), son totalmente complementarias en los procesos
creativos.
El pensamiento divergente:
Se llama así a un tipo o forma de pensamiento que busca analizar los
problemas desde distintas perspectivas, no se restringe a miradas únicas, a
aquellas aceptadas tradicionalmente, se abre incluso hacia ideas que pueden
parecer absurdas en un primer momento. El pensamiento divergente actúa siempre
removiendo los supuestos establecidos, desarticulando esquemas conocidos,
flexibilizando posturas rígidas y siempre abriendo caminos sin límite hacia lo
original, por insólito que parezca. Es el tipo de pensamiento que Edward de
Bono ha llamado “Pensamiento Lateral” y que ha desarrollado tan magistralmente
en sus libros.
El pensamiento convergente:
Por el carril opuesto hablamos de pensamiento convergente
como aquel en que utilizamos la capacidad de ordenar, discriminar, evaluar y
seleccionar entre las alternativas disponibles. En líneas generales se emplea
para resolver problemas muy bien definidos y acotados donde la solución es casi
única. El pensamiento se mueve en una sola dirección conocida, unívoca y
lineal, en un solo plano, como si se tratara de un test de cinco alternativas
con una sola respuesta correcta.
Aunque sabemos que casi nunca la vida es así y que a menudo
hay muchas respuestas a los problemas, este tipo de pensamiento nos permite
elegir aquella respuesta que el pensamiento divergente elaboró en una primera
instancia y que de acuerdo a nuestros conocimientos y experiencias se adapta
adecuadamente al problema en cuestión.
En definitiva, mientras el pensamiento divergente crea una
múltiple cantidad de opciones creativas, algunas incluso absurdas, el
pensamiento convergente selecciona una de las tantas alternativas ofrecidas
como la más apta y posibilita su puesta en acción. Ambos tipos de pensamiento
son absolutamente necesarios, no es más bueno uno que el otro y en la
resolución creativa de los problemas tienen ambos un impacto y una
significación crucial.
prof. Benedicto Andrés González Vargas